La final la ganó el equipo que tuvo menos la pelota, pero que fue más efectivo de cara al arco rival. Hizo daño cuando tuvo que hacerlo y se limitó a ser cauto y esperar a lo que hiciera su rival. Muchos llaman a esta propuesta "futbol moderno", en el que cada jugador sabe qué hacer con la pelota, pero más importante: cada jugador sabe que hacer cuando su equipo no tiene la pelota. Es prácticamente un juego de ajedrez. Bajo este "futbol moderno", cuando el equipo tiene la pelota, todos piensan en el arco rival, cuando no se tiene la pelota, todos defienden. Es un futbol práctico, no es vistoso, pero sí efectivo.
Desde este humilde corner no somos partidarios de este estilo de juego, de esta propuesta donde el resultado es el protagonista y justifica cualquier forma de juego para obtenerlo. Así campeonó Grecia la Eurocopa 2004, Universitario el campeonato peruano el 2009 y el Inter de Milan la pasada Champions. Desde esta tribuna, seguimos defendiendo el futbol "romántico", ese futbol que respeta la tribuna, que respeta la esencia del juego: tener la pelota, tratarla con propiedad, generar jugadas que desencadenen en ese grito que todo futbolista anhela desatar, el gol. Desde acá seguimos aferrándonos a ese futbol en el que se privilegia el arco del rival antes que guarecerse en el propio. Muchos dicen que ese tipo de futbol murió, que ya no se puede ganar así, pero gracias a Dios, el Barza nos sigue diciendo que sí se puede.
A pesar de los vientos de modernidad, nos cuesta creer que genios como Pelé o Maradona puedan haber sobrevivido a este nuevo estilo; no me imagino a Mourinho diciéndole a Maradona que apriete o le haga el relevo al marcador izquierdo.
Siempre van a haber buenos jugadores, sólo esperamos no verlos sucumbir a las necesidades de la modernidad ¿Algún día le tocará a Messi un entrenador que lo haga hacer relevos a su marcador?
